Liturgy Corner—Página Liturgica

FIRST SUNDAY OF LENT:

We have started this Lenten journey on Ash Wednesday with a yearning from God asking us to “Rend our heart”. This expression echoed in our hearing today as an imminent need for the entire humanity in its search for response to the tragic and damaging reality of sins. This season of Lent is the time when all of us have been invited to recall the promise of redemption offered to humankind in the person of Jesus Christ. Lent is a time to create something new within ourselves and around us. This newness within and around us requires a profound and personal change of our heart and turn away from our sins. The entire first week of Lent is remarkably destined to help us to set up the tone for a spiritual experience as we are facing our own battle with all the temptations that surround us. This season of Lent is a time for combat. This is a new beginning for each and every one of us where we have been called to nurture these three elements: Prayer, Fasting and Almsgiving.

One thing that really strikes us in today’s Gospel is Luke placed Jesus’ 40 days temptation and solitude in the wilderness of the desert right after His baptism. Temptation and baptism are two very important events that carry out the whole idea of Jesus’ proximity and solidarity with humankind. He is not distant from us.  He has made a real choice to rescue the entire humanity that has been under the power and the domination of the devil.  Jesus’ triumph over the temptations in the desert confers to us the whole idea of the movement of God toward humanity. In the middle of our own temptation Jesus invites us to triumph like Him over the powerful distraction of the world even over our own ego. In the desert Jesus shows us his radical choice to be always doing the will of His Father. Jesus, in the wilderness teaches us how to make courageous choices in accordance with the Gospel and to strengthen solidarity with others.

The desert here is a great symbol of solitude, temptations, deprivation desolation but also it is a place to experience a profound meaning of solidarity.  Jesus is right there, in the desert, that place where the voice of God and the voice of the tempter can be heard.  Which on you will pick? This is where we can be entirely convinced that Jesus is asking us to be in solidarity with Him as well. Like John W. Martens said: “If we are to align ourselves spiritually in solidarity with Jesus, conversion is vital, for conversion is the lifeblood of repentance and the heartbeat of holiness”. Brothers and sisters, let’s take advantage of these 40 days of Lent to attune our hearts to the essential, to taste God’s tenderness and be ready for a personal conversion by aligning ourselves to be in solidarity with Jesus to foster a different model of life for a new beginning during this season of Lent.

 

Comenzamos este viaje de Cuaresma en el Miércoles de Ceniza con un anhelo de parte de Dios que nos pide “Rendir nuestro corazón”. Esta expresión hizo eco en nuestros oídos hoy como una necesidad inminente para toda la humanidad en su búsqueda de respuesta a la trágica y dañina realidad de los pecados. Esta temporada de Cuaresma es el momento en que todos hemos sido invitados a recordar la promesa de redención ofrecida a la humanidad en la persona de Jesucristo. La Cuaresma es un momento para crear algo nuevo dentro de nosotros y alrededor de nosotros. Esta novedad dentro y alrededor de nosotros requiere un cambio profundo y personal de nuestro corazón y una conversión  de nuestros pecados. Toda la primera semana de Cuaresma está notablemente destinada a ayudarnos a establecer el tono para una experiencia espiritual mientras enfrentamos nuestra propia batalla con todas las tentaciones que nos rodean.  Esta temporada de Cuaresma, es un momento de combate. Es un nuevo comienzo para todos y cada uno de nosotros, donde hemos sido llamados a nutrir estos tres elementos: oración, ayuno y limosna.

Una cosa que realmente nos puede impactar en el Evangelio de hoy es que Lucas colocó los 40 días de Jesús en la tentación y la soledad en el desierto del desierto justamente después de Su bautismo. Tentación y Bautismo son dos eventos muy importantes que llevan a cabo toda la idea de la proximidad y solidaridad de Jesús con la humanidad. Él no está lejos de nosotros. Él ha tomado la decisión real de rescatar a toda la humanidad que ha estado bajo el poder y la dominación del diablo. El triunfo de Jesús sobre las tentaciones en el desierto nos confiere la idea del movimiento de Dios hacia la humanidad. En medio de nuestra propia tentación, Jesús nos invita a triunfar como Él sobre la poderosa distracción del mundo, incluso sobre nuestro propio ego. En el desierto, Jesús nos muestra su decisión radical de estar siempre haciendo la voluntad de su Padre. En desierto, Jesús nos enseña a tomar decisiones valientes de acurdo al Evangelio y a fortalecer la solidaridad con los hermanos especialmente los más débiles.

El desierto aquí es un gran símbolo de soledad, tentaciones, desolación y privaciones, pero también es un lugar para experimentar un sentido profundo de lo que es la solidaridad. . Jesús está allí, en el desierto, ese lugar donde se puede escuchar la voz de Dios y la voz del tentador. Aquí es donde podemos estar completamente convencidos de que Jesús nos está pidiendo también que seamos solidarios con él. Como dijo John W. Martens: “Si debemos alinearnos espiritualmente en solidaridad con Jesús, la conversión es vital, porque la conversión es la sangre vital del arrepentimiento y el latido de la santidad”. Hermanos y hermanos aprovechemos de estos 40 días de Cuaresma para sintonizar nuestros corazones con lo esencial, para probar la ternura de Dios y estar listos para una conversión personal y alinearnos para estar en solidaridad con Jesús para fomentar un modelo de vida diferente por un nuevo comienzo durante este Temporada de Cuaresma.